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DestinosParador de Cardona: un castillo sobre la montaña de sal
Una fortaleza en lo alto de un cerro, una colegiata románica dentro de sus murallas y, a sus pies, una montaña hecha de sal. Te contamos la historia del castillo de Cardona, qué ver en la villa y alrededores y cómo es dormir allí.


Desde lejos se ve primero la silueta: murallas, una torre redonda y una iglesia enorme en lo alto de un cerro, con la villa de Cardona a sus pies. Ese conjunto es el castillo de Cardona y, dentro, el Parador de Cardona. Al otro lado del valle hay algo que no se ve en ningún otro sitio de la ruta: una montaña de sal que sale a la superficie.
Te contamos su historia, qué ver en Cardona y alrededores, cuándo ir y cómo es pasar allí un par de días.
Qué es el Parador de Cardona y dónde está
Es un parador instalado en el castillo de Cardona, una fortaleza de origen del siglo IX en lo alto de un cerro sobre la villa de Cardona (Barcelona), en la comarca del Bages. Dentro de sus murallas está también la colegiata románica de Sant Vicenç. El parador abrió en los años setenta del siglo XX.
La dirección es Castell de Cardona, s/n, 08261 Cardona. Se sube en coche o en autocar por la carretera que rodea el cerro hasta la entrada del recinto, y desde arriba se ve el valle del Cardener, la villa y la Montaña de Sal.
El parador ocupa la parte residencial del castillo. Se duerme entre muros de piedra, con pasillos largos, patios y salones que conservan el aire de fortaleza. El comedor está en el antiguo refectorio, una sala de arcos que la propia red de paradores destaca entre sus comedores más llamativos.
Su historia: de Wifredo el Velloso a parador
El castillo nace en el año 886, cuando Guifré el Pilós (Wifredo el Velloso) manda fortificar el cerro. Fue la casa de los vizcondes y luego duques de Cardona, uno de los linajes más poderosos de la Corona de Aragón, y en 1714 resistió un largo asedio. Siglos después se convirtió en parador.
Lo más antiguo que queda en pie es la Torre de la Minyona, una torre redonda que se asocia a la primera fortaleza. A su alrededor, los Cardona fueron levantando murallas, palacios y patios, y en el siglo XI la colegiata de Sant Vicenç: una gran iglesia del románico lombardo, consagrada en 1040, con una cripta y una nave altísima. Fue el panteón de la familia.
La sal tuvo mucho que ver con ese poder. La montaña que hay frente al castillo se explotaba desde muy antiguo, y quien controlaba Cardona controlaba la sal, un producto que valía mucho en la Edad Media.
En la guerra de Sucesión, el castillo fue de los últimos lugares de Cataluña en rendirse a las tropas de Felipe V: entregó las armas el 18 de septiembre de 1714, una semana después de la caída de Barcelona. Después siguió siendo fortaleza militar hasta el siglo XX, y en los años setenta se adaptó para abrir el parador.
Como casi todos los castillos con siglos encima, tiene su leyenda: la de la habitación 712, donde se cuenta que se oyen ruidos y voces. La propia red de paradores la menciona entre las historias del edificio. Quien duerme allí suele pedirla por curiosidad.
Qué ver en Cardona y alrededores
Lo imprescindible está a pocos minutos: el castillo y la colegiata, la Montaña de Sal con su parque cultural y el casco antiguo de la villa. Con un día más, Montserrat queda a algo más de una hora en autocar.
- El castillo y la colegiata de Sant Vicenç. Además del parador, el recinto se visita: la Torre de la Minyona, el patio ducal, los baluartes y la colegiata, con su cripta. Desde las murallas, la vista del valle y de la montaña de sal.
- La Montaña de Sal. Un yacimiento de sal que sale a la superficie, con formas y colores que cambian con la luz. El Parque Cultural de la Montaña de Sal organiza una visita guiada por las galerías de la antigua mina, a 86 metros de profundidad, donde se ven los pliegues y las vetas del yacimiento, estalactitas de sal y las antiguas instalaciones mineras con su área de museo.
- El casco antiguo de Cardona. Calles de piedra, la plaza de la Fira y la iglesia de Sant Miquel, abajo, en la villa.
- Montserrat. El macizo de las agujas de roca y su monasterio, con el tren cremallera para subir.
- Vic. La capital de Osona, con su gran plaza mayor y la catedral. Te la contamos en el Parador de Vic-Sau.
Cuándo ir
Se puede ir todo el año. Primavera y otoño son las épocas más agradables para pasear por el recinto y el pueblo; en verano hace calor durante el día; en invierno el cerro es frío y ventoso, pero la visita a la mina se hace igual, porque bajo tierra la temperatura cambia poco.
- Primavera. Campos verdes en el valle y temperaturas buenas para subir y bajar a la villa.
- Verano. Días largos y noches frescas en lo alto del cerro. Es buena época para combinarlo con el Pirineo.
- Otoño. Luz baja sobre la montaña de sal, colores en el valle y menos gente en el castillo.
- Invierno. Frío y, a veces, niebla en el valle, que deja el castillo flotando por encima. Lleva abrigo.
Antes de ir, mira los horarios de la Montaña de Sal y del castillo: cambian según la temporada y el día de la semana.
Cómo es pasar unos días en el Parador de Cardona
Es un sitio para dos noches: un día para el castillo y la villa y otro para la Montaña de Sal. Lo más cómodo es una ruta en autocar que lo resuelve todo, o ir en coche y combinarlo con Montserrat y el Pirineo.
Cardona está en el interior, lejos de las grandes estaciones de tren, así que hay dos maneras sencillas de hacerlo:
- En coche, con libertad para bajar a la villa, ir a la Montaña de Sal a primera hora o seguir hacia el Pirineo.
- En una ruta organizada en autocar. Tenemos una de ocho días y siete noches por cuatro paradores del norte de Cataluña: dos noches en Vic, dos en Cardona, una en la Seu d’Urgell y dos en Vielha. En Cardona, el día de llegada se pasa antes por Montserrat (con guía oficial, tren cremallera y entrada al monasterio) y el día siguiente es entero para Cardona: la villa con guía oficial, la entrada al castillo y, por la tarde, la visita guiada por las galerías de la Montaña de Sal. Las cenas van en el parador; los almuerzos, por libre. Todo lo que incluye cada día lo tienes en la ficha de la ruta por el norte de Cataluña, y las demás rutas, en la Ruta de Paradores.
Es una ruta que encaja con quien quiere conocer la Cataluña de interior sin conducir, con parejas y grupos de amigos y con quien le gusta la historia: castillos, monasterios y románico.
Cardona dentro de una ruta por el norte de Cataluña
Cardona está en medio del camino entre Barcelona y el Pirineo. En la misma ruta se duerme también en Vic, junto al pantano de Sau, y en Vielha, en el Valle de Arán, con la Seu d’Urgell entre medias.
Lo bonito de esta ruta es cómo cambia el paisaje: de la llanura de Vic al macizo de Montserrat, del castillo sobre la sal a los valles del Pirineo. Te contamos cómo es dormir frente al pantano en el Parador de Vic-Sau y con el Valle de Arán a los pies en el Parador de Vielha. Si te gustan los paradores en fortalezas, mira también el Parador de Carmona, en un alcázar andaluz.
Si estás en Móstoles o en el sur de Madrid, pásate por la agencia o escríbenos: te decimos qué salidas tienen plazas.
Datos comprobados en octubre de 2026 con fuentes de turismo de Cataluña, del patrimonio de la Generalitat y de la propia red de paradores. Horarios, accesos y servicios del parador y de las visitas pueden cambiar: te los confirmamos por escrito al reservar.
Preguntas rápidas
¿Dónde está el Parador de Cardona?
Dentro del castillo de Cardona, en lo alto del cerro que domina la villa de Cardona (Barcelona), en la comarca del Bages, sobre el valle del río Cardener. La dirección es Castell de Cardona, s/n, 08261 Cardona.
¿De cuándo es el castillo de Cardona?
Su origen se remonta al año 886, cuando Guifré el Pilós (Wifredo el Velloso) mandó levantar una fortaleza en el cerro. De aquella época queda la Torre de la Minyona; el resto del conjunto se fue ampliando durante siglos, hasta los baluartes de época moderna.
¿Qué es la Montaña de Sal de Cardona?
Un yacimiento de sal que aflora en superficie junto a la villa y que se explotó durante siglos. Hoy es un parque cultural con visita guiada por las galerías, a 86 metros de profundidad, donde se ven los pliegues y las vetas de sal.
¿Qué es la habitación 712 del Parador de Cardona?
Es la habitación de la leyenda del castillo: se cuenta que allí se oyen ruidos y voces. La propia red de paradores la menciona como parte de las historias del edificio. Es una leyenda, nada más, y forma parte del encanto del lugar.
¿Qué ver cerca de Cardona?
El castillo y la colegiata de Sant Vicenç, la Montaña de Sal y su parque cultural, el casco antiguo de la villa y, a algo más de una hora por carretera, Montserrat, Vic o la Seu d'Urgell.
Algunos de nuestros viajes
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Tenemos una ruta en autocar de ocho días con siete noches en cuatro paradores: Vic, Cardona, la Seu d'Urgell y Vielha. En Cardona, dos noches, con el castillo y la Montaña de Sal con guía. En la propuesta te decimos por escrito qué incluye.
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Publicado en octubre de 2026. Si cambian precios o condiciones, lo actualizamos aquí.