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DestinosQué ver en Vilna: el casco antiguo, paso a paso
Vilna tiene uno de los cascos antiguos más grandes del norte de Europa, barroco, de calles que se tuercen y patios que se abren detrás de cada portal. Es Patrimonio de la Humanidad desde 1994 y se recorre entero a pie.


Sales de una calle estrecha y, de pronto, la plaza se abre: a un lado, la catedral blanca con sus columnas; al otro, un campanario suelto y, detrás, la colina con una torre de ladrillo. Así se llega casi siempre a Vilna, y es una buena forma de empezar. Desde ahí, todo lo demás está a un paseo.
Aquí tienes qué ver en Vilna en uno o dos días, en un orden que se puede hacer a pie.
La plaza de la catedral y la colina de Gediminas
La plaza de la catedral es el centro de Vilna. Allí están la catedral, de fachada clásica con columnas, su campanario exento y, detrás, el Palacio de los Grandes Duques, reconstruido y abierto como museo. Sobre la colina de al lado, la torre de Gediminas, con vistas sobre todo el casco antiguo.
Qué ver en esta zona:
- La catedral. Su aspecto de templo griego es de finales del siglo XVIII, pero debajo hay siglos de iglesias anteriores. Dentro, la capilla barroca de San Casimiro, patrón de Lituania.
- El Palacio de los Grandes Duques. Fue la residencia de los gobernantes del gran ducado. Se derribó a principios del siglo XIX y se ha reconstruido; hoy es un museo de historia.
- La torre de Gediminas. Lo que queda del castillo alto, en una colina sobre la ciudad. Se sube a pie en unos diez minutos por un camino empinado; hay también un funicular, que no siempre funciona: compruébalo antes de ir.
- En diciembre, el árbol de Navidad de la plaza y el mercadillo de alrededor.
La calle Pilies y la universidad
Desde la catedral, la calle Pilies baja hacia el sur entre casas de colores, tiendas de ámbar y terrazas. A mitad de camino, a la izquierda, está la Universidad de Vilna, fundada en 1579, con trece patios unidos y la iglesia de San Juan dentro. Es de las universidades más antiguas del este de Europa.
- Los patios de la universidad. Se visitan con entrada. El Gran Patio, con la iglesia de San Juan y su campanario, es el más bonito.
- La calle Literatų. Una calle estrecha muy cerca, con placas y pequeñas obras de arte dedicadas a escritores que tuvieron relación con Lituania.
- El Ayuntamiento. Al final de la calle, una plaza amplia con el antiguo edificio del ayuntamiento, donde se hacen mercados y fiestas.
Santa Ana y el barrio de las iglesias
La iglesia de Santa Ana es la imagen más conocida de Vilna: gótico de ladrillo, de finales del siglo XV, con una fachada tan trabajada que parece encaje. Al lado está el conjunto de los franciscanos (Bernardinos). En Vilna hay decenas de iglesias, casi todas barrocas, y muchas se pueden ver sin entrada.
Cerca de Santa Ana:
- La iglesia de los Bernardinos, detrás, más sobria y muy grande.
- El parque Bernardinų, junto al río Vilnia, para descansar entre visita y visita.
- Iglesias barrocas por todo el casco antiguo: Santa Catalina, el Espíritu Santo, San Casimiro. Al entrar, hombros cubiertos.
La Puerta de la Aurora
La Puerta de la Aurora es la puerta que queda en pie de la muralla de Vilna, del siglo XVI; las demás se derribaron. Encima tiene una capilla con un icono de la Virgen de la Misericordia, muy venerado por católicos lituanos y polacos. Por la ventana se ve el icono desde la calle, y siempre hay gente rezando.
Está al sur del casco antiguo, al final de la calle Aušros Vartų. Por el camino quedan la iglesia ortodoxa del Espíritu Santo y la iglesia de Santa Teresa. Es un buen sitio para entender que Vilna fue siempre una ciudad de muchas religiones y lenguas: católicos, ortodoxos, judíos, caraítas y tártaros.
Užupis, la república del otro lado del río
Užupis es un barrio pequeño al otro lado del río Vilnia, a cinco minutos de Santa Ana. Fue durante años una zona olvidada; luego llegaron artistas y, en 1997, se declaró república en broma, con su propia constitución. Hoy es un barrio de cafés, talleres y murales, y se pasea en una hora.
Lo que no hay que perderse:
- La constitución de Užupis. Escrita en placas de espejo en una pared de la calle Paupio, en decenas de idiomas, también en español. Tiene artículos como «Toda persona tiene derecho a ser feliz» y «Toda persona tiene derecho a ser infeliz».
- El ángel de Užupis, una estatua sobre una columna en la plazuela del barrio.
- Los puentes del Vilnia, con candados de parejas y vistas al río.
La Vilna judía y la del siglo XX
Antes de la Segunda Guerra Mundial, Vilna tenía una comunidad judía tan grande y tan culta que se la llamaba la Jerusalén del Norte. Casi toda fue asesinada durante la ocupación nazi. Hoy quedan la sinagoga coral, placas en el antiguo gueto y museos que lo cuentan.
Para entender el siglo XX lituano, también:
- El antiguo gueto, entre las calles Žydų y Vokiečių, con placas que marcan sus límites.
- El Museo de las Ocupaciones y las Luchas por la Libertad, en el edificio donde tuvo su sede la KGB, sobre la época soviética. Comprueba horarios y obras antes de ir.
- La colina de las Tres Cruces, en el parque Kalnai, con vistas sobre la ciudad.
Qué comer en Vilna
La cocina lituana es de patata, centeno, setas y remolacha. Los platos que todo el mundo prueba son los cepelinai, grandes bolas de patata rellenas de carne y con salsa de nata y beicon; en verano, la sopa fría de remolacha, rosa intenso, con patatas cocidas al lado; y el pan negro de centeno, también frito con ajo, de aperitivo con cerveza.
- Kibinai, las empanadillas caraítas de Trakai, que también se encuentran en Vilna.
- Šakotis, un pastel en forma de árbol con ramas, de fiesta y de boda.
- Cerveza y kvas, la cerveza local y el refresco de pan fermentado.
Cómo organizar la visita
Vilna se ve en dos días a pie. El primero, la plaza de la catedral, la calle Pilies, la universidad, Santa Ana y Užupis. El segundo, la Puerta de la Aurora, la colina de Gediminas y algún museo. Con medio día más, el castillo de Trakai, a unos 30 km. Calzado cómodo: hay cuestas y adoquines.
Unos consejos prácticos:
- Empieza pronto en verano y deja las terrazas para la tarde: en junio hay luz hasta pasadas las diez.
- Come de menú a mediodía. Te contamos qué cuesta en cuánto cuesta viajar a Lituania.
- Tasa turística: 2 euros por persona y noche en el alojamiento, comprobada en octubre de 2026.
- Suma Trakai. Te lo explicamos en el castillo de Trakai.
En casi todos los circuitos por el Báltico, la visita del casco antiguo va con guía local y el resto del tiempo queda libre. En la página de Lituania tienes los viajes que pasan por Vilna, y lo básico del país en la guía de Lituania.
Preguntas rápidas
¿Cuántos días hacen falta para ver Vilna?
Dos días completos para el casco antiguo y Užupis sin prisas. Con medio día más, el castillo de Trakai, a unos 30 km.
¿Qué es la Puerta de la Aurora?
La puerta que se conserva de la antigua muralla de Vilna. Encima tiene una capilla con un icono de la Virgen muy venerado, que se ve desde la calle.
¿Qué es la República de Užupis?
Un barrio de artistas junto al río Vilnia que se declaró república en broma en 1997. Tiene su propia constitución escrita en placas en una pared, también en español.
¿Está el casco antiguo de Vilna en la lista de la UNESCO?
Sí, desde 1994. Es uno de los cascos antiguos más grandes del norte y el este de Europa.
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Ver los viajes a LituaniaPublicado en octubre de 2026. Si cambian precios o condiciones, lo actualizamos aquí.