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DestinosLa Colina de las Cruces: qué es y cómo se visita
Un pequeño cerro en mitad del campo lituano, cubierto de cruces de todos los tamaños, rosarios y medallas que tintinean con el viento. Nadie sabe cuántas hay. Es la parada que hacen casi todos los viajes entre Vilna y Riga.


Bajas del autocar, caminas unos minutos por un sendero entre campos y lo ves: un montículo que no parece tierra, sino un bosque de madera y metal. Cruces grandes como una persona, crucifijos diminutos colgados de otras cruces, rosarios, fotos, nombres escritos a mano. Cuando sopla el viento, todo suena. La Colina de las Cruces se entiende mejor en persona que en cualquier foto.
Aquí te contamos qué es, por qué está ahí y cómo es la visita.
Qué es la Colina de las Cruces
La Colina de las Cruces es un pequeño cerro cerca de Šiauliai, en el norte de Lituania, cubierto de decenas de miles de cruces que la gente deja desde hace casi dos siglos. Es un lugar de peregrinación católica y, a la vez, un símbolo de la resistencia lituana. El acceso es libre y gratuito, al aire libre.
Está en Jurgaičiai, a unos 12 km al norte de Šiauliai, junto a la carretera que sube hacia Riga. No es un monumento con taquilla ni un museo: es un lugar vivo, donde cada día alguien deja una cruz nueva.
Su historia
Las primeras cruces documentadas se atribuyen a las familias de los muertos en los levantamientos contra el Imperio ruso de 1831 y 1863, que no tenían tumba donde llorarlos. En época soviética, las autoridades arrasaron la colina varias veces en los años sesenta y setenta; cada vez, alguien volvía a poner cruces, de noche.
Algunos momentos que conviene saber:
- Siglo XIX. Tras los levantamientos, la colina se convierte en un lugar de recuerdo y de oración.
- Época soviética. La colina se allana con excavadoras, se queman las cruces de madera y se retira el metal. Las cruces vuelven una y otra vez.
- 1993. El papa Juan Pablo II la visita, poco después de la independencia de Lituania, y celebra allí una misa.
- Después. Se construye cerca un pequeño monasterio franciscano, y la colina sigue creciendo.
Cómo es la visita
Desde el aparcamiento y el centro de visitantes se camina unos minutos hasta la colina. Se recorre por senderos estrechos entre las cruces, con una escalera de madera que sube al centro. La visita lleva entre media hora y una hora. Es un lugar de oración: conviene ir en silencio y no mover ni coger nada.
Unos detalles prácticos:
- Calzado. Senderos de tierra; con lluvia, barro.
- Ropa. Está en campo abierto: en primavera y otoño, viento y frío; en verano, sol sin sombra.
- Dejar una cruz. Quien quiere, la deja: en el centro de visitantes y en puestos cercanos venden pequeñas cruces y rosarios. No es obligatorio ni se espera.
- Fotos. Se pueden hacer, con respeto, sobre todo si hay gente rezando.
Qué tipo de cruces vas a ver
En la colina hay de todo: grandes cruces de madera talladas al estilo tradicional lituano, crucifijos de hierro, cruces de piedra, de plástico y diminutas, colgadas por cientos de las más grandes. Muchas llevan nombres, fechas y fotos; otras, mensajes en decenas de idiomas. Junto a ellas, rosarios, imágenes de la Virgen y medallas.
Algunas cosas en las que fijarse:
- Las cruces talladas lituanas. La talla de cruces es una tradición popular lituana, reconocida por la UNESCO como patrimonio cultural inmaterial. Muchas llevan tejadillos, soles y adornos de madera.
- La cruz de la visita papal, en recuerdo de la misa de 1993.
- Los mensajes de otros países. Peregrinos y viajeros de todo el mundo dejan su cruz con el nombre de su ciudad: no es raro encontrar alguna en español.
- El monasterio franciscano, detrás de la colina, moderno y sobrio, con una gran ventana que mira hacia las cruces.
Por qué impresiona tanto
La Colina de las Cruces no es bonita en el sentido de un palacio o un casco antiguo. Impresiona por la cantidad, por el sonido del viento entre los rosarios y por lo que cuenta: un pueblo que siguió poniendo cruces cada vez que se las quitaban. Mucha gente, creyente o no, sale de allí en silencio.
Por eso conviene llegar con algo de tiempo y sin prisa. En un circuito, la parada suele ser de media hora a una hora, suficiente para recorrerla con calma y subir a la parte alta.
Cuándo ir
Se puede visitar todo el año, al aire libre y sin horario. De mayo a septiembre hace mejor tiempo y los días son largos. En invierno, con nieve, el paisaje es muy distinto y el frío es intenso. Las primeras horas de la mañana y el final de la tarde son las más tranquilas.
La época del año, mes a mes, la tienes en la mejor época para viajar a Lituania.
Cómo llegar desde Vilna o desde Riga
La Colina de las Cruces está a unos 210 km de Vilna (unas dos horas y media o tres en coche) y a unos 125-130 km de Riga (unas dos horas). Por eso casi siempre se visita en el camino entre las dos capitales. En transporte público hay trenes y autobuses hasta Šiauliai y luego taxi o autobús, con pocas frecuencias.
- En circuito. Es una parada en el día de Vilna a Riga, casi siempre junto con el palacio de Rundale, ya en Letonia. En algún viaje que sigue hacia la costa es la parada en el camino al puerto de Klaipėda.
- En coche. Desvío corto desde la carretera Vilna-Riga.
- Por libre. Tren o autobús a Šiauliai y luego un taxi: posible, pero se pierde mucho tiempo.
Qué más hay cerca
Desde la Colina de las Cruces, la ruta sigue hacia el norte y en poco más de media hora se cruza a Letonia. Allí está el palacio de Rundale, la antigua residencia de verano de los duques de Curlandia, un palacio barroco con jardines a la francesa. Después, Riga.
Šiauliai, la ciudad más cercana, es la cuarta de Lituania. No suele ser parada en los circuitos, pero tiene un centro peatonal agradable, una catedral renacentista y varios museos pequeños, entre ellos uno dedicado a la bicicleta. Si vas por tu cuenta y quieres hacer noche en el norte, es la opción más cómoda.
Si viajas hacia el oeste, la carretera lleva a Klaipėda y al istmo de Curlandia, en la costa: te lo contamos en Klaipėda y el istmo de Curlandia.
Cómo encaja todo en una semana lo tienes en cuántos días para ver Lituania. En la página de Lituania están todos los viajes que pasan por la Colina de las Cruces, y la parte letona en la página de Letonia.
Preguntas rápidas
¿Dónde está la Colina de las Cruces?
En Jurgaičiai, a unos 12 km al norte de Šiauliai, en el norte de Lituania, junto a la carretera que va hacia Riga.
¿Hay que pagar entrada en la Colina de las Cruces?
No. Es un lugar al aire libre, de acceso libre y sin horario. Hay un aparcamiento y un pequeño centro de visitantes con tienda.
¿Cuánto tiempo se necesita para verla?
Entre media hora y una hora. En los circuitos es una parada en el trayecto de Vilna a Riga.
¿Cuántas cruces hay?
Nadie lo sabe con exactitud: cada día se dejan nuevas. Se habla de decenas de miles, y algunas fuentes dan más de cien mil.
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Casi todos los circuitos por las repúblicas bálticas paran en la Colina de las Cruces en el tramo de Vilna a Riga, junto con el palacio de Rundale. En la propuesta te decimos por escrito el recorrido del tuyo.
Ver los viajes a LituaniaPublicado en octubre de 2026. Si cambian precios o condiciones, lo actualizamos aquí.