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DestinosQué ver en Bujará y Jiva, las ciudades del desierto
Después de Samarcanda, la Ruta de la Seda sigue hacia el oeste, hacia el desierto. Bujará es un casco antiguo para andar sin prisa y Jiva, una ciudad entera dentro de sus murallas. Te contamos qué ver en cada una.


Si Samarcanda es la ciudad de las grandes cúpulas, Bujará y Jiva son las ciudades para andar. En las dos el casco antiguo se ha conservado casi entero, con sus calles de adobe, sus plazas y sus bazares, y se recorre a pie. Están hacia el oeste del país, donde empieza el desierto de Kyzyl Kum, y casi todos nuestros viajes pasan por ambas.
Aquí tienes lo que no hay que perderse en cada una y cuánto tiempo pide.
Bujará: la ciudad santa de la ruta
Bujará fue durante siglos un centro de estudio y de comercio del mundo islámico, con cientos de madrasas y mezquitas. Su centro histórico es Patrimonio de la Humanidad desde 1993. Lo mejor es que sigue siendo una ciudad donde vive gente, con niños jugando en los callejones y artesanos trabajando en los mercados.
El conjunto Poi Kalyan
Es el centro de la ciudad antigua. El minarete Kalyan, del siglo XII, de unos 46 metros, era el faro de las caravanas que cruzaban el desierto. Según la tradición, Gengis Kan lo mandó respetar cuando arrasó la ciudad en el siglo XIII. A sus pies están la mezquita Kalyan, con su gran patio, y enfrente la madrasa Mir-i-Arab, con sus cúpulas azules, que sigue funcionando como escuela.
La fortaleza del Ark
La ciudadela, residencia de los emires de Bujará durante siglos. Sus muros inclinados de adobe dominan la plaza del Registán de Bujará. Dentro hay patios, la sala del trono y varios museos pequeños.
El mausoleo de los Samánidas
De hacia el año 900, es uno de los edificios más antiguos de Asia Central que se conservan. Todo él es de ladrillo cocido, colocado de forma que forma dibujos, y la luz cambia su aspecto a lo largo del día. Está en un parque, junto al manantial de Chashma Ayub y cerca de la mezquita Bolo Hauz, con su pórtico de columnas de madera.
Los mercados cubiertos y Lyabi Hauz
Entre la zona de Poi Kalyan y la plaza Lyabi Hauz, las calles pasan bajo cúpulas de mercado del siglo XVI, cada una dedicada en su día a un oficio: joyeros, sombrereros, cambistas. Hoy siguen llenas de tiendas: bordados, cuchillos, cerámica, alfombras.
Lyabi Hauz es la plaza de siempre, alrededor de un estanque del siglo XVII rodeado de moreras y de dos madrasas. Al atardecer se llena de gente tomando té. Muy cerca están la mezquita Magoki Attori, levantada sobre restos mucho más antiguos, y la pequeña Chor Minor, con sus cuatro torres de cúpulas azules.
A las afueras
En los viajes con más días en Bujará se sale a ver Sitorai Mohi Hosa, el palacio de verano del último emir, con mezcla de estilos oriental y europeo, y la necrópolis de Chor Bakr. Algunos viajes incluyen además una cena con folclore en una madrasa.
Bujará pide un día como mínimo, mejor dos. Los viajes sin prisas le dan tres noches, con una tarde libre para pasear por el casco antiguo.
De Bujará a Jiva, por el desierto
Entre las dos ciudades hay unos 460 kilómetros, y por carretera se tarda unas siete horas, cruzando el desierto de Kyzyl Kum, «arenas rojas». Es un día de viaje con paradas y comida en ruta. Algunos viajes lo hacen de otra manera:
- En avión de Bujará a Urgench, la ciudad con aeropuerto a unos 30 kilómetros de Jiva.
- En tren, si está en servicio, en algún viaje que lo prevé así.
- Al revés: empezando en Jiva, con un vuelo desde Taskent, y terminando en Samarcanda.
En cada ficha tienes cómo se hace ese tramo en ese viaje.
Jiva: una ciudad dentro de sus murallas
Jiva fue la capital de un kanato en el borde del desierto, famosa por su mercado de esclavos hasta el siglo XIX. Su ciudad interior, Itchan Kala, rodeada de una muralla de adobe de más de dos kilómetros, fue el primer lugar de Uzbekistán que la UNESCO inscribió como Patrimonio de la Humanidad, en 1990. Dentro hay mezquitas, madrasas, palacios y minaretes, casi todos de los siglos XVIII y XIX, en un espacio que se cruza andando en diez minutos.
Lo que no hay que perderse:
- El minarete Kalta Minor, el símbolo de Jiva: grueso, bajo y cubierto de azulejos verdes y azules. Según se cuenta, iba a ser altísimo, y se quedó sin terminar a mediados del siglo XIX.
- La fortaleza Kunya Ark, residencia de los kanes, con su sala de recepciones y un mirador sobre la ciudad.
- La mezquita Juma, con su sala de más de doscientas columnas de madera tallada, algunas de hace mil años.
- El minarete de Islam Khodja, el más alto de la ciudad, de principios del siglo XX.
- El palacio Tash Hovli, con su harén y sus patios cubiertos de azulejos.
- El mausoleo de Pahlavan Mahmud, poeta y luchador, patrón de la ciudad.
- La madrasa y el caravasar de Allakuli Khan, junto a la puerta este, donde paraban las caravanas.
Al atardecer, sube a un mirador de la muralla o al de Kunya Ark. Para nosotros, la luz sobre el adobe y los azulejos a esa hora es el mejor momento del día en Jiva. Algunos de nuestros viajes incluyen ese atardecer con una copa de vino entre las murallas.
Jiva pide un día completo. Si tu viaje tiene dos noches allí, tendrás la tarde libre para verla con calma.
Qué comer en Bujará y Jiva
En Bujará, el plov se hace a la manera de la ciudad, y en la plaza Lyabi Hauz hay casas de té para tomar algo a la sombra. En Jiva, prueba el shivit oshi, unos tallarines verdes de eneldo servidos con carne, típicos de la región de Jorezm.
Dónde se duerme
Los hoteles de nuestros viajes están cerca de los cascos antiguos, para poder salir a pasear andando. Según el viaje, en Bujará son, previstos o similares, el Caravan Plaza, el Paradise Plaza, el Lyabi House o el Wyndham; y en Jiva, el Zarafshan Boutique, el Asia Khiva o el Faravon. En la ficha tienes los de cada viaje. En Jiva, algunos están junto a la muralla, y al salir por la tarde tienes la ciudad interior a unos pasos.
Consejos para las dos ciudades
- Calzado cómodo: suelos de piedra, adobe y escaleras.
- Agua y sombrero de mayo a septiembre: el calor aprieta más aquí que en Samarcanda. Lo contamos en la mejor época para viajar a Uzbekistán.
- Hombros y rodillas tapados para entrar en mezquitas y mausoleos.
- Efectivo en som para las tiendas de artesanía y los mercados.
Samarcanda, la otra gran parada, en qué ver en Samarcanda, y cuántos días dar a cada ciudad en cuántos días para ver Uzbekistán. Todos los viajes que pasan por Bujará y Jiva están en la página de Uzbekistán.
Preguntas rápidas
¿Qué es más bonito, Bujará o Jiva?
Son distintas. Bujará es una ciudad viva con un casco antiguo grande y variado; Jiva, pequeña y amurallada, parece un decorado de adobe al atardecer. Casi todos nuestros viajes pasan por las dos.
¿Cómo se va de Bujará a Jiva?
Por carretera, cruzando el desierto de Kyzyl Kum: unos 460 km y unas siete horas. Algunos viajes vuelan de Bujará a Urgench, a unos 30 km de Jiva, y otros van en tren si está en servicio.
¿Cuánto tiempo hace falta en Jiva?
Un día completo basta para las visitas. Si puedes, quédate una noche más: la tarde y el atardecer dentro de las murallas, con menos gente, merecen la pena.
¿Bujará y Jiva son Patrimonio de la Humanidad?
Sí. Itchan Kala, la ciudad interior de Jiva, desde 1990, y el centro histórico de Bujará, desde 1993.
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La ruta esencial les da un día a cada una; los viajes sin prisas, tres noches en Bujará y dos en Jiva, con tardes libres. En cada ficha tienes el día a día y cómo se llega a Jiva: por carretera o en avión.
Ver los viajes a UzbekistánPublicado en septiembre de 2026. Si cambian precios o condiciones, lo actualizamos aquí.